El estrés... una palabra muy utilizada hoy en día, sobretodo por los jóvenes, que ni siquiera saben qué significa. Sólo tienen una vaga idea de lo que conlleva. “¡Estoy estresado/a por los examenes!”, “estoy hasta arriba de trabajo, ¡estoy muy estresado!”. Para ellos significa no poder acabar algo a tiempo.
El estrés se puede observar en el día a día de las personas, pero no es necesario que lo cuenten, sino que lo podemos ver en su cara, una cara de “que alguien me mate”.
Yo me he fijado que algunos compañeros y compañeras mías de clase se han estresado por los examenes semestrales. Pero es un estrés que ellos mismos han construido a lo largo del curso, porque o no estaban en clase cuando había que coger apuntes importantes, o han estado de viaje o, simplemente, no han querido coger apuntes aún estando en clase.
También existe el estrés de las compras, muy natural en fechas navideñas. Aún recuerdo cuando iba al Corte Inglés con mis padres para comprar ciertos “útiles” para sorpresa de mis hermanos, y cuando estábamos mirando qué poder comprar, siempre veíamos a algún matrimonio estresado con las compras de última hora, apurando todo para el último momento.
El estrés, en mi humilde opinión, no existe. Es un fantasma mental que la gente ha creado inconscientemente por hacer una cosa muy rapido o varias cosas a la vez. Es falta de tiempo, de ausencia de una organización para poder completar las tareas a realizar.
No obstante, he de decir que yo también he tenido esa sensación de "estrés" por falta de organización y de tiempo, pero el estrés me ha durado poco. No cuesta nada parar un momento, sacar una hoja, un lápiz y empezar a escribir qué se va a hacer primero y qué es lo que va a seguir después. Es una buena forma de acabar con el estrés, ya que uno primero se tranquiliza y después realiza sus obligaciones con tiempo, calma y efectividad.
Tengo una conocida el cuál “Estrés” es su apellido. Siempre está estresada porque tiene que hacer muchas cosas y no tiene tiempo, según ella, para realizarlas a tiempo. Estudia arquitectura, algo que es muy comprensible, porque están siempre con proyectos, pero lo curioso es que no tiene tiempo para trabajar, pero sí para ver series, ver películas descargadas, viajar a Madrid, Barcelona, San Sebastián... Y, para colmo, hemos tenido que ayudarla sus compañeras de piso y yo a terminar un proyecto suyo un día antes de la entrega porque, simplemente, no tenía tiempo.
Es necesario vencer ese amigo mental que tenemos todos al que llamamos Vagancia y poner el 100% de nuestra mente para realizar los trabajos que tengamos que hacer a tiempo, evitando pensar las típicas frases de “total, mañana tengo tiempo”, “es fácil y corto, lo haré luego”... Conclusión, la gente se estresa porque quiere, porque sabe que dejando las cosas para el final cuesta hacerlo bien y rápido, porque todo se acumula.
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